¿Por qué ya no se ve mal hacer covers?

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Salvo contadas excepciones, hace tiempo era muy mal visto para un artista, y especialmente para una agrupación, hacer covers. Era algo reservado para los grupos versátiles.

Tocar o cantar covers se veía como falta de originalidad, como algo a lo que recurría alguien que no era capaz de hacer música propia. No es que nunca se hiciera, pero era un lujo que solo se podía hacer alguien consolidado, que no pusiera en riesgo su credibilidad.

Y, bueno, también estaba —y está— el hecho de que no cualquier versión es buena. Hacer un buen cover requiere conocimiento musical, un aproximamiento fresco a la canción, una idea clara de cómo la música propia se puede fundir con la elegida, aportar uno o varios elementos distintivos y la capacidad para crear algo nuevo que no desmerite ni distorsione la canción original, sino que logre hacerla mejor en algún sentido.

Todos hemos escuchado malos covers, pero también muchos otros que si bien no son tan malos, no aportan nada. Y la clave es aportar.

No parece algo sencillo de lograr, y sin embargo cada vez es más común que artistas tanto emergentes como consolidados hagan sus propias versiones de temas que les gustan. ¿Por qué?

  1. Internet

Como muchas de las cosas que suceden actualmente, la aceptación de los covers es en buena medida resultado del internet, en particular de YouTube.

¿Se acuerdan de un niño muy bonito que empezó a subir sus interpretaciones a YouTube y conquistó a todo el mundo? Se llama Justin Bieber y fue uno de los primeros fenómenos de esa plataforma.

Es el mismo caso de ese fenómeno mundial que se llama Ed Sheeran, o del español Pablo Alborán, por ejemplo, aunque existen muchos otros.

Con la llegada de Instagram y ahora TikTok, es muy sencillo para un niño o un adolescente subir sus interpretaciones y captar la atención de la industria musical.

Es decir, ahora el recurso del cover está muy enfocado a cantantes, quienes pueden demostrar sus capacidades vocales tanto en una versión como en una canción original.

  • El género urbano

Este género ha venido a cambiar radicalmente mucho de lo que hoy se hace en la industria musical. Una de sus mayores aportaciones son las colaboraciones incluso entre músicos de distintos estilos.

En ocasiones, esas colaboraciones toman el tema de alguno de los artistas y lo reinterpretan. Al hacerlo en compañía del autor o el exponente que lo dio a conocer, se garantiza su respaldo y por lo tanto no hay falta de credibilidad.

  • Los remixes

Hoy una estrategia para alargar la vida de un tema exitoso es hacerle un remix. Y para ello se necesita que otro artista lo intervenga. A menudo se recurre a un grupo electrónico, pero cada vez es más común que se busque a otro cantante para hacer un dueto.

Ahí tenemos el ejemplo de Anitta, que luego de su éxito mundial “Envolver” hizo un remix con Justin Quiles que ha resultado otro éxito, no de la misma magnitud, claro, pero sí importante. Y lo mejor es que la canción suena muy distinta, pero con una gran calidad musical.

Es así que hoy en día no sólo es perfectamente aceptado hacer covers, sino que se ha convertido en un recurso para llegar a nuevas audiencias (gente que no es tu fan puede acercarse a ti por curiosidad de escuchar la canción que le gusta), en una manera de demostrar tu versatilidad, tu habilidad musical, tu gusto por la música sin etiquetas.

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