RUBÉN BLADES, PERSONA DEL AÑO

Anoche fue homenajeado por la Academia Latina de la Grabación.

Como parte de las actividades previas a la gran noche del Latin Grammy, anoche se entregó el reconocimiento a Persona del Año. Y esta vez se homenajeó a un grande de la música latina: Rubén Blades.

El también actor panameño recibió el honor no solo por su enorme legado musical, sino por promover cambios positivos en las comunidades latinas y por su lucha por los derechos humanos. 

La gala se llevó a cabo en Las Vegas y contó con las actuaciones de artistas por demás diversos.

Christina Aguilera inició el homenaje con su versión a “Camaleón”. Diego Torres le siguió con “El cantante”.

Farruko acercó “Amor y control” a los sonidos urbanos. Oscar D’León interpretó “Buscando guayaba”, Carlos Vives “Decisiones” y Marc Anthony “Patria”.

Vicentico le puso su toque a “Tiburón” y Flor de Toloache a “Me recordarás”. También estuvo presente Ángela Aguilar, quien cantó “Ligia Elena”. Farruko interpretó “Amor y control” y recordó, con lágrimas en los ojos, que “esta canción marcó mi vida en el 2002, yo iba con mi abuelo a hacer compra, él se quitó la vida y esta canción es la que ponía siempre”.

Andrés Calamaro le siguió con “Paula C”. María Toledo, Rozalen y Beatriz Luengo pusieron un toque flamenco a “El padre Antonio (y su monaguillo Andrés)” y Carlos Vives, con Egidio Cuadrado al acordeón, interpretó “Decisiones” al estilo vallenato.

Marc Anthony se le rindió con una interpretación fiel de “Patria” y Milly Quezada, Lasso, Yotuel, María Becerra y Rafa Pabón cerraron con “Buscando América”.

Llegó entonces el momento cumbre de la noche: Joaquín Sabina hizo una aparición sorpresa para entregarle el galardón a Blades. “Imagínense su alcance que charlando yo una tarde con el genio, el Nobel colombiano Gabriel García Márquez, el Gabo, me confesó que cambiaría sus 100 Años de Soledad por haber escrito “Pedro Navaja”. ¡Es verdad!

“Yo con menos ambición daría la mitad de mis canciones por uno solo de sus versos, ése que dice: con el tumbao que tienen los guapos al caminar’”, declaró.

Con su característica humildad, Rubén Blades agradeció con un discurso de 7 minutos. “El éxito sabe a dolor, a sudor, a esperanza y a lágrimas. Muchas veces sabe a mierda y aunque crea fama, pobre del que decida vivir en ella”, expresó. Agradeció a todos los que han contribuido a su éxito, desde su familia, sus maestros de escuela y músicos que lo han acompañado en su carrera.

“Nunca se dejen vencer por la indiferencia, el futuro del mundo entero dependerá de eso”, concluyó.

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